Regiones del mundo que serán inhabitables para 2050

El cambio climático asusta. Las consecuencias de la desidia humana se manifiestan con eventos meteorológicos tangibles, reales, repetidos cada vez con mayor periodicidad.

Las proyecciones de los efectos del calentamiento global determinaron que para 2050 algunas regiones de Medio Oriente y África del Norte serán inhabitables. Este fenómeno obligará el éxodo de más de 500 millones de personas. Los resultados de la irresponsabilidad de los humanos, según estas especulaciones, asustan.

Argelia, Egipto, Sudán, Libia, Siria, Arabia Saudita, Irak, Irán, Yemén y los Emiratos Arabes Unidos son algunos de los países apuntados

Es el fruto de una investigación del Instituto Max Planck en sociedad con la Organización Meteorológica Mundial. Aunque las previsiones estudiadas indican que la temperatura media de la Tierra sufrirá sólo una variación de dos grados Celsius comparado con la era pre-industrial, la temperatura de algunas regiones aumentarían considerablemente para mitad de siglo.

El verano del norte africano y del corazón de Oriente albergaría en apenas tres décadas un clima piso de 46 grados Celsius por el día y de 30 grados Celsius por la noche. Mientras que la proyección para el próximo siglo enfrentaría una temperatura promedio de 50 grados Celsius en jornada matutina.

El propósito de este estudio era establecer la potencialidad de los peligros que a corto plazo podrían someter a la población mundial por acción del cambio climático y omisión de su amenaza. El sentido de inhabitabilidad lo reproducirá un compuesto de factores intolerables: olas de calor prolongadas, megasequías de duración por décadas y la multiplicación de las tormentas de arena engendrarían condiciones hostiles para la supervivencia humana. Esta situación derivaría, inevitablemente, en grandes movimientos migratorios de una masa poblacional cercana al medio billón de habitantes.

Las olas de calor no sólo ocurrirán con más frecuencia, sino que se extenderán por un tiempo superior. En 2005, las investigaciones hallaban 16 días al año como media. Las actuales estimaciones establecen parámetros preocupantes: 80 días de calor extremo para 2050 y 118 para el próximo milenio. Estos efectos se complementarán con la escasez de agua, la falta de energías para climatización, las dificultades de la industria de los alimentos, más la contaminación del aire enfrascada en el polvo del desierto, un fenómeno que aumentó un 70% desde principios de siglo en la atmósfera de Arabia Saudita, Irak y Siria.

En la investigación liderada por Johannes Lelieveld se simularon 26 modelos climáticos diferentes. El contraste entre los dos escenarios más polarizados no fue significativo. Por eso, tanto en el contexto más ideal, con las emisiones de gases de efecto invernadero controladas por fiscalización y estimulación de las políticas de la Cumbre de París de la ONU, como en el que la biosfera estaría regulada por el modelo “business-as-usual” (el regido por los negocios: el peor escenario), en ambos casos las conclusiones arribadas son igual de inquietantes.

Según el estudio, en 2100 hará 50 grados Celsius durante el día

Sea como fuere, el panorama es desolador. Según los primeros estudios, la Tierra ya tendría a mediados de este siglo áreas imposibles de habitar por relación directa a los efectos del cambio climático. Tres décadas quedan para que el alza de las marcas térmicas obligue a migraciones masivas desde Oriente Medio y el norte de África, otras víctimas más del calentamiento global.

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