Pérdida de suelos en el mundo, y en la Argentina

La erosión causada por acción del agua, el viento y el hielo es responsable cada año de una pérdida de entre 25.000 y 40.000 millones de toneladas de suelo arable en todo el mundo.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés) estima que cada año, en el mundo dejan de ser productivas entre 6 y 7 millones de hectáreas de suelo, es decir el equivalente a un quinto de la superficie sembrada en Argentina, debido a procesos de degradación de tierras.

Pérdida de suelos en Argentina

El NDVI es el índice de vegetación más usado para la estimación, de forma indirecta, de productividad. Un 57 % de la superficie de Argentina tiene una tendencia de NDVI negativa, mientras que un 38 % se mantiene sin cambios y solo un 5 % registra una tendencia positiva. Esto permite identificar procesos de degradación y de recuperación o de mejora del estado de cobertura vegetal.

Las caídas más abruptas de este índice se hallaron en el norte de la región Patagónica (afectada por la deposición de cenizas del volcán Caulle-Puyehue) y en la región del Chaco seco (donde la vegetación natural ha sido reemplazada por cultivos anuales). Las áreas con tendencia positiva representaron el 5 % del territorio y se concentraron en las regiones altoandina, puna y monte de sierras y bolsones.

Cobertura y uso del suelo en Argentina

El 39 % de la superficie terrestre de Argentina está cubierta por arbustos, el 21 % por cultivos, el 20 % por herbáceas, el 12 % por árboles, un 4 % presenta una superficie natural desnuda y cerca del 3 % está cubierto por agua superficial, hielo o nieve; mientras que el 0,65 % está construido. A partir de los datos de cobertura y la incorporación de capas adicionales de información, se pueden observar los principales sistemas de uso de la tierra, que corresponden a ganadería extensiva, cultivo de herbáceas y tierras de uso mixto ganadero forestal.

Degradación de suelos en Argentina

De los 270 millones de hectáreas del territorio argentino, más de 100 millones están afectadas por erosión, cuyo avance se da a razón de casi dos millones de hectáreas por año.

La pérdida de suelo trae aparejado un impacto negativo sobre la productividad de los cultivos (soja, maíz, trigo), cuyas estimaciones rondan los USD 29,9 millones anuales. Este factor es el problema nodal que condiciona la sustentabilidad de todos los sistemas productivos de Argentina.

Degradación: erosión hídrica y eólica

Aproximadamente un 12 % de la superficie de Argentina presenta tasas altas de erosión hídrica (mayor a 10 t/ha/año), que se concentran en zonas áridas y semiáridas con fuertes pendientes y baja cobertura vegetal de la Patagonia, Cuyo y el NOA. Tres provincias tienen la mayor tasa de erosión hídrica actual: Misiones, Santa Cruz y Neuquén. A su vez, el 25,9 % del territorio nacional (alrededor de 72 millones de hectáreas) presenta tasas de erosión hídrica que superan los valores tolerables.

El valor de la tasa media de erosión hídrica actual, para el área de cultivos agrícolas en Argentina, es de 3,9 t/ha/año. Tomando como referencia una densidad aparente media de 1,2 t/m3, esta erosión corresponde a la pérdida de una capa de 0,33 milímetros de suelo por año.

Para el período 1950 a 2000, un 33 % de los suelos de Argentina presenta una erosión eólica potencial superior a 150 toneladas/ha/año. A su vez, el 45 % de los suelos de Argentina presenta valores de fracción erosionable entre 75-100 % ubicados fundamentalmente en la Patagonia y en las regiones del NOA y Cuyo.

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