Los desafíos del biodiesel en la Argentina

Hace unos días, invitado por la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO), tuve la oportunidad de visitar algunas plantas de biodiesel de la zona de Rosario. El biodiesel forma parte de la energía denominada de biomasa y si bien se trata de una energía renovable, se la suele dejar en segundo plano detrás de los molinos eólicos y paneles solares, que cuentan con una mayor prensa.

La principal ventaja ambiental de utilizar biocombustibles consiste en que durante su crecimiento, las plantas absorben CO2 de la atmosfera compensando así la combustión que luego tiene lugar en los motores de camiones, automóviles, etc. Los dos tipos de biocombustibles más abundantes que existen hoy en el mundo son el alcohol, proveniente en su mayoría de caña de azúcar y el biodiesel proveniente del aceite de soja, girasol, y palma entre otros.

Otra fuente de biodiesel a destacar es el aceite usado proveniente de restaurantes y hogares, aunque por razones logísticas no es fácil conseguirlo en cantidad. Brasil tiene el liderazgo absoluto en alcohol y todas sus estaciones de servicio lo ofrecen desde los años 70.

En biodiesel, los tres mayores productores son Alemania, Francia, e Italia. La obtención de un combustible o el otro depende estrictamente de la química de las plantas. Con algunas se obtiene alcohol y con otras biodiesel.

Argentina ocupa el cuarto lugar mundial en producción de biodiesel desde el año pasado. Una hazaña nada despreciable considerando que empezó a producirlo en el año 2007. Algunos se preguntarán porque recién ahora y la respuesta es simple: “Gracias a China”.

La principal materia prima con la cuál se elabora el biodiesel es el aceite de soja, producto que se exportaba a China. De un día para otro, China abandonó las importaciones del aceite y las cerealeras se encontraron con una gran producción sin demanda, lo que se resolvió gracias a las nuevas legislaciones Europeas que obligan al viejo continente a realizar cortes que hoy alcanzan el 7 por ciento en su diesel. Corte, significa que el diesel es parte fósil y parte bio.

Por ejemplo, un diesel B7 contiene 93% de fósil y 7% de Bio. “Este 7% en Europa se logra en una buena proporción comprando nuestro biodiesel”, dijo el ingeniero Victor Castro, director ejecutivo de CARBIO.

Adicionalmente, nuestra propia legislación también aumentó paulatinamente el corte de biodiesel que se encuentra en la actualidad en un 7%, aumentando el volumen de negocio del biocombustible.

Como se obtiene el biodiesel. En la obtención de la harina proteica de soja, uno de los subproductos es el denominado aceite de soja. Este puede utilizarse en gastronomía , ya sea como aderezo de ensaladas como para freír alimentos, aunque es utilizado en menor medida para este fin que el de girasol o maíz.

El proceso principal se llama transesterificación y consiste en reemplazar la glicerina contenida en el aceite por una molécula de alcohol utilizando metanol y soda caustica como catalizador (requiere su presencia pero no interviene en la reacción). La molécula resultante se llama metilester y es el biodiesel propiamente dicho que tiene características muy similares al diesel proveniente de fuentes fósiles.

El único subproducto de la reacción es la glicerina que luego de ser refinada se vende a empresas de consumo masivo que la utilizan en productos como la pasta de dientes y el jabón. El proceso se realiza a 60ºC y el agua que requiere es solo para intercambios térmicos nunca entrando en contacto con los reactivos. Los únicos productos obtenidos son el biodiesel y la glicerina aseguró Eduardo Trombini, jefe de la planta de biodiesel de Louis Dreyfus, uno de los doce miembros de CARBIO que incluye empresas como Cargill, Bunge, AGD y Molinos.

 

Cuál es su impacto. El primer análisis a realizarse desde el lado de la sustentabilidad se centra en la disponibilidad de la materia prima. En este aspecto solo se requiere sentido común para darnos cuenta que se trata de una energía renovable. Es fundamental en este aspecto que el cultivo se realice de manera sustentable, es decir devolviéndole a los suelos los nutrientes necesarios para repetir la operación de temporada en temporada.

Si fuera necesario, habrá que alternar el cultivo con otros, utilizando de forma óptima diferentes tipos de fertilizantes de origen orgánico como el compost en lugar de petroquímicos. Como sabemos, el diesel proveniente de origen fósil (petróleo) tiene los días contados que según diferentes expertos se estima entre 10 y 50 años.

El segundo análisis consiste en la evaluación de los beneficios respecto de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Siendo el cambio climático nuestra principal amenaza a corto plazo, es clave que la producción y consumo de biodiesel traigan beneficios en este aspecto.

En los Estados Unidos por ejemplo, el etanol se extrae de cultivos de maíz y se encuentra en una posición controvertida. Inclusive el ex Vice-Presidente Al Gore, uno de los ambientalistas más conocidos en la actualidad, declaró que “subsidiar al etanol proveniente del maíz fue un error y no lo veo como una alternativa sustentable a los combustibles fósiles”. Al realizar estudios más exhaustivos, se concluyó que en el caso del etanol de maíz la cantidad de energía requerida para su producción era mayor a los ahorros logrados.

El biodiesel nacional, extraído de cultivos de soja, a primera vista goza de mayor sustentabilidad. Un estudio detallado realizado por el INTA en julio de 2009 declara ahorros de entre 73,3 y 79,9 por ciento respecto del diesel de origen fósil. La variación en el ahorro depende principalmente de la ubicación donde se realizan los cultivos dadas las emisiones provenientes del transporte de la materia prima (soja o aceite de soja) hasta la planta de procesamiento. El estudio utiliza una metodología holandesa y consiste en un análisis de ciclo de vida (ACV). Toma en cuenta producción de soja de las siguientes regiones:

  • Sudeste de Buenos Aires (Tandil)
  • Sur de Santa Fe (Venado Tuerto)
  • Norte de Buenos Aires (Pergamino)
  • Oeste de Buenos Aires (Pehuajo)
  • Sur de Córdoba (Rio Cuarto)
  • Salta

Contempla a su vez las emisiones de CO2 de las siguientes actividades ligadas a la producción:

  • Fase agrícola de siembra directa o labranza convencional (consumo de energía, principalmente diesel)
  • Fertilizantes
  • Transporte terrestre de materia prima hasta plantas en zona de San Lorenzo
  • Electricidad para el secado de granos
  • Proceso de producción de biodiesel a partir del aceite (gas natural, electricidad)
  • Transporte marítimo del biodiesel desde la Argentina hasta Europa

Cargando todas las variables dentro del software Greenhouse gas calculator for biofuels del gobierno de Holanda, se llegaron a los valores de ahorro cercanos al 75 por ciento.

“El trabajo del INTA esta bien hecho. Los números son parecidos a otras regiones del mundo. Sin embargo, para hacer cálculos mas precisos seria conveniente tomar en cuenta también las emisiones de otros gases (por ejemplo de oxido nitroso o metano) por cultivar, así como tomar en cuenta posibles pérdida de materia orgánica del suelo, la utilización de nuevas tierras para cultivar (expansión agrícola por aumento de la demanda) y las consecuentes perdidas de carbono del suelo o biomasa vegetal”, dijo Gervasio Piñeiro, investigador argentino perteneciente a la Facultad de Agronomía de la UBA y al IFEVA/CONICET que trabaja en estos temas en colaboración con la Universidad de Duke de Estados Unidos.

“Asimismo, seria bueno incorporar también estimaciones de los cambios en el balance de energía local provocados por la agricultura que tienen impacto sobre el clima, como ha sido sugerido recientemente por diversos investigadores”, dijo el especialista.

Respecto de a que cifra se llegaría si tomáramos en cuenta estas variables adicionales, me explicó que “no es fácil aproximarla sin estudios más profundos, pero esta claro que el impacto final de los biocombustibles sobre el clima es más complejo de lo que pensábamos hasta ahora”.

Intuitivamente, considero que ambientalmente, el biodiesel forma parte de la solución y no del problema pero realizar un análisis más exhaustivo tomando en cuenta todos los gases de efecto invernadero es un paso en la dirección correcta que las futuras generaciones agradecerán.

http://www.lanacion.com.ar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *