Vecinos sin edificio por las napas contaminadas con combustible

Desde hace más de un año y medio, la cuadra de Mendoza y Mariano Acha, en Villa Urquiza, tiene menos vecinos. Es que un complejo de edificios está completamente vacío porque fue construido sin el debido saneamiento sobre lo que antes era una estación de servicio. Y sus dueños tuvieron que ser desalojados ya que había riesgo de explosión, porque se encontraron restos de combustible en las napas.

El complejo de Mendoza 4406 tiene cuatro departamentos de dos ambientes y cuatro dúplex de tres, está cerrado y tiene un cartel en la puerta que indica: “No pasar”. Las unidades vacías se están deteriorando. Las paredes tienen manchas de humedad y se están descascarando; los baños pierden agua y los colchones están rotos y mordidos por las ratas que aprovechan para esconderse ahí.

Según cuentan los propietarios, todo comenzó una mañana en la que empezaron a sentir olor a gas en el edificio. En ese mismo momento Alejandro Levy, uno de los vecinos, decidió llamar a Metrogas para que investigue la fuga. Los estudios de suelo determinaron que había combustible de la antigua estación depositado en las napas . Y el 13 de noviembre de 2009 los habitantes del edificio fueron desalojados de urgencia por personal de la Comisaría 39 y de la Superintendencia Federal de Bomberos.

Si bien los bomberos solamente desalojaron el complejo de Mendoza 4406, los propietarios dicen que toda la cuadra corre peligro porque lo contaminado son las napas. “No entendemos por qué sólo desalojaron nuestro edificio. Es un riesgo para toda la cuadra. Hay 30 centímetros de combustible flotando ahí”, denunció Alejandro Levy.

Es que el suelo donde se construyó este complejo de edificios, en el que antes operaba una estación de servicio, no fue correctamente saneado antes de la construcción. Según el expediente, la arquitecta Silvia Beatriz Amutio tenía que contratar una empresa habilitada para que ponga en condiciones el suelo. “Pero la arquitecta llevó personal para que demoliera las estructuras de la estación y comenzaran con la excavación”, aseguró Angel Aguilar, empleado de la empresa constructora. Y las familias ocupantes, de la noche a la mañana, tuvieron que abandonar el lugar y se sienten estafadas. “Con mi mujer gastamos todos nuestros ahorros para comprar ese departamento. Lo peor fue que ni siquiera nos dieron un tiempo para poder deshabitarlo”, contó Enrique Hodara. “Fue horrible, mis hijas tenían 8 y 14 años y nos tuvimos que separar porque no tenía plata para pagar nuevamente un depósito y otro alquiler, recordó Paula Caffarelo, que le alquilaba el departamento al marido de la arquitecta. “Ni siquiera me devolvió el depósito el caradura”, concluyó.

Ese hombre es Abel Gutman, vicepresidente de la empresa constructora LILQUEN S.A. “A mí me estafó la Ciudad porque me permitió hacer un edificio en un terreno en el que no se podía. Todo lo que hicimos fue legal y los planos fueron aprobados”, fue el argumento de Gutman.

Pero la justicia no opinó lo mismo. El juez Ercolini ordenó el procesamiento de la arquitecta, por considerarla coautora penalmente responsable del delito, e intimó al Gobierno porteño a limpiar el suelo contaminado. “Ya iniciamos el estudio para determinar la contaminación y estamos haciendo los primeros trabajos de remediación para reducir el riesgo de explosión.”, dijo Javier Corcuera, de la Agencia de Protección Ambiental.

http://www.clarin.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *