Japón: central nuclear de Fukushima fuera de control

Cada hora que pasa los expertos parecen más lejos de controlar la central nuclear de Fukushima I, en Japón. En las cercanías de los reactores, la emisión radioactiva alcanzó nuevos récords en la madrugada de este miércoles (16.03.2011). Las mediciones llegaron a los 1.000 milisievert (1 sievert) por hora.

Sin embargo, según expertos, incluso una dosis de 100 milisievert en un año puede causar cáncer en los seres humanos. Así que, ante la peligrosidad de la situación, los 50 técnicos que continuaban intentando enfriar los reactores dañados tuvieron que detener sus labores y abandonar por espacio de una hora el complejo, azotado por incendios y explosiones.

Luego de que las mediciones registraran valores supuestamente razonables (entre 600 y 800 milisievert por hora), los técnicos volvieron a sus riesgosas labores. Entretanto, el portavoz gubernamental, Yukio Edano, informaba a través de la televisión japonesa que, por segunda vez en 24 horas y probablemente a raíz de una explosión de hidrógeno, se había desatado fuego en el reactor 4.

Las explosiones se vienen sucediendo en los reactores 1, 2, 3 y 4 de Fukushima desde el terremoto y posterior tsunami que el viernes pasado sacudieron a Japón. Según Edano, se temen daños en la cubierta interna del reactor 3.

“Lenta pesadilla”

Ya este martes se había registrado una explosión de hidrógeno en el reactor 4, que dañó el techo de su cubierta exterior. Además se produjo un incendio en la piscina de almacenamiento de desechos radioactivos del reactor, lo que liberó inmediatamente partículas radioactivas a la atmósfera.

Aunque el fuego pudo ser controlado, las imágenes de este miércoles muestran vapor o humo ascendiendo desde esas instalaciones. La empresa operadora de la central de Fukushima, Tepco, valoraba evitar una reacción en cadena en el reactor 4 esparciendo ácido bórico desde helicópteros, pero la “solución” fue descartada por el peligro que implicaría para quienes la llevaran a efecto.

Con claro pesimismo, los expertos consideran todas las soluciones propuestas hasta el momento como últimos intentos desesperados: “es una lenta pesadilla”, ha dicho el investigador Thomas Neff, del prestigioso centro universitario estadounidense MIT, Massachusetts Institute of Technology.

En Fukushima: se espera fusión del núcleo

Luego del terremoto y tsunami que azotaran Japón el pasado viernes, la central de Fukushima I ha sufrido al menos unas cuatro explosiones y dos incendios considerables. El tsunami dañó el sistema de refrigeración de la planta nuclear, así que las barras de combustible con que ésta opera no pueden ser enfriadas.

Desde hace días se espera una fusión del núcleo en alguno de sus reactores. Los expertos alemanes la consideran muy probable. El 70 por ciento de las barras de combustible del reactor 1 y un tercio de las del reactor 2 se hayan destruidas, aunque no se ha especificado el tipo de daño.

Alredor de Fukushima se ha establecido una zona de seguridad de 30 kilómetros a la redonda. Los habitantes que aún no han abandonado la zona deben mantener sus puertas y ventanas cerradas.

¿Y en Tokio?

Las instalaciones de Fukushima, con sus seis reactores, se ubican a unos 240 kilómetros al norte de Tokio. En la capital japonesa se han registrado niveles de radioactividad diez veces mayores de lo normal, pero ello no representa aún peligro para la vida, aseguran las autoridades. Así que muchos de los 34 millones de habitantes de la metrópolis siguen en sus casas.

Eso sí, las calles y el transporte público continuaban desiertos, como en un día feriado. Muchas tiendas y oficinas siguieron cerrados. No obstante, la dirección del viento parece seguir favoreciendo a Tokio: según los meteorólogos, la nube radioactiva está siendo empujada hacia el mar.

Energía y emperador

La situación de desabastecimiento continúa empeorando. El Gobierno trata de proveer de gas y combustible a los territorios afectados y ha llamado a la población a no hacer compras de reserva en las gasolineras y a ahorrar energía.

El emperador Akihito se ha dirigido a la opinión pública por primera vez desde la catástrofe: las fallas en los reactores japoneses eran imprevisibles, aseguró el jefe de Estado, al tiempo que llamó a sus coterráneos a resistir.

Tras la catástrofe, la nieve

El arrasado noreste de Japón cuenta hasta ahora, oficialmente, 4.200 víctimas fatales. La cifra de desaparecidos sigue rondando los 12.000. Para las 440.000 personas que han sido evacuadas en unos 2.400 alojamientos de emergencia escasea lo básico, agua y comida, reportan los medios. Unos 850.000 hogares siguen sin energía eléctrica en medio de temperaturas cercanas a cero grados.

Además, 6.300 edificaciones de la región están totalmente destruidas y otras 76.000 fueron parcialmente dañadas. Los trabajos de rescate y recuperación se detuvieron por el empeoramiento de las condiciones invernales. En distritos fuertemente afectados como Iwate, Miyagi y Fukushima se espera que las temperaturas continúen descendiendo. En muchas localidades los escombros pueden quedar ahora bajo una capa de nieve.

Autor: Herbert Peckmann / Rosa Muñoz (rtr, afp, dpa, dapd)
Editora: Luna Bolívar Manaut

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