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Al cierre de esta edición, la Cámara de Diputados de la Nación había aprobado en general (184 votos a favor —más de los dos tercios— 1 en contra y 11 abstenciones) el proyecto de ley de biocombustibles y se aprestaba a tratarlo en particular.
El proyecto que propicia la producción de biodiésel y alcohol a partir de vegetales, para mezclarlos con gasoil y nafta, para reducir la contaminación y sustituir recursos no renovables, establece un régimen promocional por 15 años contados desde la aprobación de la ley, que incluye al biodiésel, bioetanol y biogas. El incentivo más importante que establece el proyecto de ley es la adopción del corte obligatorio de la nafta y el gasoil con un 5% de biocombustibles como mínimo, a partir del cuarto año. Sin embargo, el sector observa con recelo la modificación al proyecto original —que ya contaba con la media sanción del Senado—, que establecería un procedimiento de calificación de beneficiarios muy restrictivo, que quedaría sujeto a cupos fiscales definidos anualmente y en forma discrecional por la autoridad de aplicación. Estos cupos tendrían efectos sobre el nivel de exenciones que se otorguen, "por lo que podrían existir en el futuro plantas en condiciones de ser habilitadas para producir biocombustibles que no logren ningún tipo de promoción fiscal, por quedar fuera de los cupos", explicó a Clarín Claudio Molina, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Biocombustibles. Ahora, el Senado deberá resolver si acepta estas modificaciones. www.clarin.com 23-03-2006 |