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La ciudad de Castelli, cabecera de la región de El Impenetrable, se quedó sin agua potable y la población, de unas 36.000 personas, debe abastecerse con agua traída de un riacho situado a 17 kilómetros del casco urbano.
La grave sequía que se abate desde hace cinco meses provocó que el reservorio que abastecía a la zona urbana, ubicada a 300 kilómetros al noroeste de la capital provincial, se secara. Ahora el agua potable y para uso humano debió racionarse, ya que se reciben 700.000 litros de agua, contra dos millones que era el consumo habitual.
"El frío y las escasas posibilidades de lluvia presentan un panorama complicado", comentó el intendente de Castelli, Leonardo Yulán, quien señaló que para atender las necesidades básicas sería necesaria una lluvia de no menos de 100 milímetros; de lo contrario, el agua no llegará al reservorio y perturbaría las obras que se están ejecutando. "De todos modos —dijo—, sea cual fuere, la lluvia será bienvenida y se están preparando con todas las fuerzas para sobrellevar esta emergencia y toda la adversidad."
La falta de agua se hace sentir ya en toda la provincia. Tal es el caso de la ciudad de Presidencia Roque Sáenz Peña, de 90.000 habitantes, la segunda en importancia de la provincia, ubicada en el centro, a 170 kilómetros de la capital. Aunque la provisión de agua potable está asegurada, ya que llega desde el Paraná a través de un acueducto, en barrios que carecen de agua potable y se nutren de represas o perforaciones la situación es delicada. Los problemas más graves se están dando en la zona rural, donde la actividad más perjudicada es la ganadería por la seca de las aguadas y la falta de forraje fresco. Entre las localidades de Los Frentones y Pampa del Infierno productores debieron soltar sus animales en trigales ante la falta de pasturas y el estado raquítico del cereal.
Fuente: Clarín (Argentina) Septiembre 22, 2005 |