|
En junio último, gracias a una presentación de la organización Aves Argentinas, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue elegida sede para la próxima Conferencia Mundial sobre Conservación de Aves. Este encuentro, programado para el segundo semestre de 2008, será liderado por BirdLife International y Aves Argentinas, su representante aquí, y presidido por la princesa Takamado de Japón, presidenta honoraria de esa prestigiosa federación que agrupa a unas 100 entidades del mundo que trabajan por la conservación de la biodiversidad.
La elección de Buenos Aires cobra mayor relevancia si pensamos que es la primera vez que este encuentro, en el que participarán unas 600 personas, se desarrolla en América. Entre otros motivos, en la decisión ha influido la existencia en Buenos Aires de un sitio extraordinario como lo es la Reserva Ecológica de Costanera Sur, que, aunque algunas personas no parecen haber descubierto aún su valor social, ambiental y educativo, es ampliamente reconocida en el exterior entre otras cosas por la diversidad de aves que habitan en sus lagunas, cortaderales y bosques, que contrastan armoniosamente con el paisaje urbano.
La Conferencia Mundial sobre Conservación de Aves, que contará con el auspicio de la Secretaría de Turismo de la Nación, será un espacio extraordinario para compartir los esfuerzos que, para salvar a las aves amenazadas, están haciendo entidades como la SEO/BirdLife en España, la Sociedad de Historia Natural de Bombay en la India, Audubon Panamá en América Central, NatureKenya en el este de Africa o la Sociedad de Conservación de Aves de Tailandia en el sudeste asiático, por dar sólo algunos ejemplos.
La reunión, cuyo lema será "Alcanzando las metas de conservación de la biodiversidad para 2010", impondrá una agenda de urgencia acerca de los temas más acuciantes sobre el futuro del mundo, como cambio climático, deforestación, conservación de aves marinas, áreas valiosas para la biodiversidad y financiamiento de proyectos ambientales, entre otros.
Sería deseable que este encuentro se conviertiese en una meta que nos ayude a concretar asignaturas pendientes de nuestra agenda conservacionista nacional: el desarrollo de un plan de acción para reducir la mortandad de albatros y petreles, la creación de áreas protegidas en la ecorregión de los pastizales, la declaración de reservas naturales urbanas en todas las capitales de las provincias de nuestro país y la incorporación a la legislación nacional de la figura de Area Importante para la Conservación de Aves, entre otras acciones reclamadas por la comunidad ambientalista.
En los próximos tres años deberemos trabajar aún mucho más para llegar a aquella reunión con hitos cumplidos que mejoren nuestra calidad de vida a través de la conservación del patrimonio natural. Y en ese caso sí celebrar la distinción de haber sido elegidos como anfitriones, lo que ya debe honrarnos como país.
Fuente: La Nación Septiembre 05, 2005 |