Estrellas de exposición, los autos a hidrógeno son la apuesta fuerte de las automotrices: responden a la escasez de petróleo y no contaminan. Argentina inaugurará su primera planta de producción.
En la
Exposición Universal de Aichi 2005, que se está desarrollando desde marzo y se extenderá hasta el 25 de septiembre en Japón, las estrellas son los autobuses de la
Toyota Motor Corporation (TMC), que funcionan con un
sistema híbrido alimentado por hidrógeno a alta presión. Se trata de la versión mejorada del FCHV-BUS2, que se desarrolla conjuntamente entre TMC e
Hino Motors desde el año 2000. Es que tanto Toyota como las otras grandes automotrices del mundo apuestan al hidrógeno para reemplazar los combustibles derivados del petróleo. Usando una pila que extrae los electrones del hidrógeno para convertirlos en electricidad y sin conexiones mecánicas, el auto a hidrógeno avanza silenciosamente. Y, mejor aún, su residuo
no contamina.
Se sabe que el hidrógeno es un recurso inagotable, renovable, ecológico y fácil de obtener y usar. Aplicado a los autos, además, salvaría unas cuantas vidas. Según
un artículo de la revista Nature se evitarían más de 6.000 muertes sólo en EE.UU. si todos los vehículos funcionaran con esta tecnología. “Los inconvenientes para masificar su aplicación pasan por lo costosa que resulta todavía la producción, el
alto costo de almacenamiento y las pilas de combustible, que tienen un gran peso. Los vehículos son todavía muy caros en comparación a los a nafta o gas oil”, explica el ingeniero y especialista en energías renovables Alejandro Zitzer. Y agrega: “En el mundo hay un gran impulso de esta tecnología. Un estudio de la consultora PriceWatherhouse dice que esta industria supondrá 46 mil millones de dólares para el año 2011 a nivel mundial”.
Para demostrar que esto es posible, la Unión Europea puso en marcha hace dos años el programa
CUTE (sigla de Clean Urban Transport Energy y juego de palabras: “cute” significa “lindo” en inglés) que usa el
hidrógeno en colectivos. Se empezó por Madrid, con la puesta en funcionamiento de una planta de producción y suministro de hidrógeno para autobuses urbanos y se fue ampliando a otras ciudades europeas como Londres, Amsterdam, Estocolmo, Hamburgo, Stuttgart, Barcelona, Porto y Luxemburgo.
Sumándose a la tendencia, Canadá -uno de los países líderes en la materia- anunció la construcción de la
Autopista del Hidrógeno: más de 160 kilómetros entre Vancouver y la estación de esquí de Whistler con un sistema de producción y abastecimiento para los vehículos. La asociación industrial que impulsó el proyecto,
Fuel Cells Canada, estima que los primeros surtidores entrarán en funcionamiento a partir de 2007 y para 2010 la infraestructura estará funcionando al 100%. A más largo plazo, y casi como una ciudad del futuro, prevén construir un pueblo totalmente abastecido por hidrógeno.
También Estados Unidos, Japón y Alemania avanzan en el desarrollo de pilas de combustible. En los EE.UU.,
General Motors (GM) y
Shell acordaron introducir vehículos con el sistema en Nueva York más la instalación de la primera estación de servicio de hidrógeno. GM además aspira a utilizar estos vehículos en California -que también tendrá su propia autopista de hidrógeno en el futuro- y en Detroit y a ampliar la flota existente en Washington, que ya cuenta con seis vehículos HydroGen3.
En la Argentina, mientras tanto, el proyecto más destacado es la planta de producción de hidrógeno de Pico Truncado, Santa Cruz, que se inauguraría este año. Es la primera en su tipo en América Latina y empresarios japoneses -entre ellos representantes de las automotrices
Mitsubishi y
Kawasaki- ya le echaron el ojo. Bajo la dirección de Juan Carlos Bolcich,
pionero en la investigación del recurso y presidente de la
Asociación Argentina del Hidrógeno (AAH2), la planta
produce hidrógeno a través de la granja de energía eólica que tiene la localidad.
Horacio Canestro, a cargo del área de Planificación de la AAH2, explica: “No se trata de una planta comercial sino demostrativa y experimental. Queremos una industria nacional del hidrógeno y que a los argentinos no se nos pase el tren otra vez”. Apoyando la moción, la Municipalidad de Pico Truncado promete acondicionar algunos de sus vehículos para cuando se inaugure la planta que, suponen, será en el mes de septiembre. Si los pronósticos son acertados,
la Argentina podría convertirse en el mayor productor mundial de hidrógeno eólico gracias a los temerarios vientos de la Patagonia. Zitzer suma su postura: “Debe haber decisión política de impulsar, planificar y llevar a cabo proyectos relacionados. La clave posiblemente esté en las automotrices: son empresas multinacionales y cuando crean preciso lanzar estos vehículos en nuestro país, así lo harán”.