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El grupo de investigación Inquica (Ingeniería Química de Cartagena) ha diseñado un reactor que convierte los residuos de origen vegetal en energía. Se trata de un gasificador de biomasa que transforma en combustible l os huesos de melocotón, los restos de las industrias conserveras, papel y los residuos de poda y urbanos, entre otros muchos. Esta energía se utiliza para hacer funcionar las células de combustible.
El trabajo ha sido galardonado con el premio a la investigación en energías renovables de la Agencia de Gestión de Energía de la Región de Murcia, entregados esta semana.
Las células de combustible son una tecnología innovadora de producción de energía eléctrica y térmica, que requiere hidrógeno como combustible y, por tanto, no produce emisiones contaminantes y es respetuosa con el medio ambiente.
Carlos Godínez, investigador responsable de Inquica, señala que este gasificador de biomasa utiliza los residuos vegetales en una mezcla rica en hidrógeno, que es el combustible de las células de combustible. "La corriente gaseosa generada puede ser empleada como alimentación a una célula de combustible con la cual se produciría energía", apostilla.
Las aplicaciones de las células de combustible son múltiples y se pueden utilizar en edificios, propulsión de buques, vehículos, teléfonos móviles, ordenadores y cámaras fotográficas, entre otros. Los hogares podrán disponer de ellas en el futuro para producir la propia energía que consuman.
Las células de combustible, a juicio de Godínez, revolucionarán la forma en que vivimos en los próximos 15 o 20 años, ya que a diferencia de una batería convencional que se agota después de un cierto tiempo de uso, las células de combustible generan electricidad de forma indefinida si se le suministra combustible de forma continua. En la actualidad están en fase de desarrollo y comercialización células de combustible para coches, autobuses, hospitales y edificios.
El trabajo de investigación comenzó hace un año. El siguiente paso sería la construcción del prototipo del gasificador de biomasa que permita experimentar los resultados.
El uso de la biomasa, de los residuos vegetales, es una alternativa renovable al uso del gas natural, que es una fuente de energía fósil y, por tanto, agotable, según indica el investigador responsable de Inquica, grupo fundado por el profesor Diego Juan en 1987.
Fuente: Universia (España) Junio 10, 2005
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